“Diego no solo superó el camino. Está iluminando el de los demás.”
Hay pacientes que llegan a tu vida para recordarte por qué elegiste esta profesión. Diego es uno de ellos.
Lo conocí durante mi residencia en el Hospital de Pediatría del CMNO, en medio de un camino difícil: un diagnóstico de osteosarcoma, quimioterapia y una cirugía. Y aun así, Diego nunca se definió por su enfermedad.
Se definió por su risa.
Por su manera de hacer chistes en los momentos más inesperados. Por proponer carreritas, por jugar UNO a media guardia, por convertir una guardia pesada en un momento ligero. Diego tenía esa magia: hacer que todo se sintiera un poco más fácil.
Era de esos pacientes por los que ibas al hospital con gusto.
Pero Diego no estaba solo. Su familia construyó a su alrededor un espacio lleno de amor, fortaleza y valores. Acompañaron cada paso con una entereza admirable y nos regalaron su confianza, que siempre fue correspondida con un cariño profundo.
Diego me enseñó a mirar la vida distinto. Con más optimismo. Con más valentía. Con más ganas de crecer.
Hoy, en vigilancia, él y su familia han decidido ir un paso más allá: transformar su historia en ayuda para otros. Crear una asociación para apoyar a pacientes que necesitan prótesis no solo habla de lo que vivieron, sino de quiénes son.
Diego no solo superó el camino. Está iluminando el de los demás. Con amor,
Mariana Del Toro
Oncóloga pediatra

